Poca gente comprende por qué será el título de mi próximo libro… Y por qué aplico ese concepto a mi vida. Pero, ¿cómo y por qué fue exactamente que me apeteció hacerlo así?

Todo nace de los problemas que se dan tradicionalmente: de relación, de comunicación y de aceptación.

No encontré mejor ni más tajante manera de atajar esos problemas que ser claro y directo, aunque duela. Como diré en el propio libro, prefiero saborear temporalmente ese mal momento a cambio de todos los buenos que propicia.

Eso rige para mí y para los demás. Ni mareo, ni dejo que me mareen.

Ahora bien, hay mil tipos de mareos… Y el peor es el que viene de la propia autenticidad. De echarle morro, además.

Imagina lo siguiente: una chica que ni siquiera conoces te ve y te dice “puedo ver tu polla a través de los pantalones, y eso me excita mucho”. O con un chico que a simple vista te comenta “se nota que estás muy mojada, y es delicioso”. ¿Cómo reaccionarías?

¿Te bloquearía su agresividad?

¿Sabrías sacar partido de su impulso y fluir con la escena…?

Esta situación me la ha planteado una buena amiga, y me ha hecho reflexionar bastante… Me hizo pensar con su pregunta sobre si se trataba de una demostración de interés, de un cebo o de una provocación, de una escalada… En fin. Conceptos que a la hora de la verdad no significan nada, pero que para comunicarnos entre nosotros ahorraban algo de tiempo en entendernos. ¡Pero vamos a lo que de verdad importa!

Confieso que si alguien hace eso y me caza fuera de mi estado normal, yo mismo me quedaría pillado. Esa chica no marea: ¡ha sido bastante más que clara! Y eso es tan poco habitual en cualquier persona de las que te cruzarías por ahí que lo raro sería no tener un pequeño cuelgue mental (con pantallazo azul incluido). No obstante, tenemos un truco aquí. Al menos a mí me cuesta bien poco reaccionar deprisa, cuando tengo (o encuentro) una verdadera conexión con esa persona… Y creo que es un truco que tú también puedes aprovechar.

Yo lo que haría es pararme a pensar si me estoy moviendo por miedo, por desesperación o por una reacción a cualquiera de estas cosas… A veces lo único que sucede es que nos hemos visto aislados y creímos estar abandonados; y entonces algo hace click y nos decimos “voy a cambiar mi actitud, voy a conocer toda la gente que pueda”. Empezamos entonces a hablar con todos los desconocidos que podemos o que nos llaman la atención, y parecemos cazadores con escopetas de perdigones: lanzando disparos al aire, que ya caerá algo.

Pero seguimos sintiendo miedo y desesperación, aunque efectivamente algo caiga.

El truco está en cambiar la manera en la que afrontamos eso… Invitar a las personas a acompañarnos en el camino, a descubrirnos y dejarse descubrir, a conectar y compartir… Eso es intercambio. Aceptar a quien viene y dejar marchar a quien lo desea (quédate con esta frase, porque es la más poderosa de todas las claves en esta conversación).

¿Y cómo puedo hacer esto?, me dirás…

¿Cómo hacerlo? Sencillo: imagínate besando a esa persona, y si te sientes bien con esa idea, pues adelante… Como mi amiga Caro dice que hace ella. Explora qué más cosas te pueden gustar sobre esa persona, deja que te exploren a ti… Y lo que tenga que pasar, pasará. Surgirá como parte de una acción sin acción, pero con conciencia por medio…

Sería parecido a ese chiste sobre dos amigas que se preguntan cómo sabrían si alguien les gusta.

Una dice, “yo me sonrojaría, tendría un cosquilleo en el estómago y no podría mirarle a la cara”.

La otra dice, “yo me quito las bragas y las tiro al techo; si se pegan es que me gusta”.

Cada uno lo sabe a su manera… Y basta con que tú encuentres la tuya.

Mucho mejor que guiarse por una escala de buenorros/as… ¿No? 😉

Esta es mi manera de fluir con mi propia sexualidad

Pero insisto, ¡encuentra o haz la tuya! Yo me limito a compartir la mía para inspirarte.

Hace tiempo que me preocupo únicamente por ir estableciendo y alimentando buenas amistades, mientras encuentro nuevas conexiones. Nadie se extraña ya de mi sexualidad tan abierta y declarada. Imagínate, porque incluso me he montado un sex-shop… ¡Ja! Las personas ahora sencillamente se marchan o se quedan a mi lado… Y eso es lo único que me interesa a mí. Por ello, abrazo a los que se quedan porque me aceptan tal y como soy, y no persigo a los que se marchan.

Porque no podemos conectar con todo el mundo, ni todo el mundo puede conectar con nosotros.

No sé si me explico… Así que lo haré más evidente:

Mi personalidad es mi propio criterio de selección, mi listón y mi tipo.

Cuando una persona es capaz de aceptarme y apreciarme tal como soy, me siento totalmente a gusto en su compañía, y la busco más.

¿Suena lógico, verdad? ¿A que tú también lo harías así?

¿No es ese bienestar lo que nos mueve para buscar la compañía de otros?

Pues eso es lo único que hago. Esa es mi gran arma secreta para seducir. Sentirnos simplemente a gusto.

Claro que está el morbo, y el sexo, y mi cuerpo y mi mente… Mis actos, mis gestos y mis palabras también; no te creas que me olvido.  Aunque todo eso no significa nada si no soy capaz de aceptar incondicionalmente a quien tengo delante, y dejar que sea su auténtico yo a mi lado.

Si no soy capaz de no joder la atracción que ya existe entre nosotros

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¿Reconoces tus propios dolores en este texto? ¿Qué has hecho por afrontar estas situaciones donde falla la comunicación, la relación o la aceptación?

Si quieres ayudarme con tus comentarios, el libro del que hablaba al principio será todavía mejor… ¡Gracias a ti! No pierdas esta ocasión de dejar una buena huella en el mundo.

Sergio

~ Imagen destacada: Misha Gordin, “Crowd 50”.

2 comentarios en “Todo, menos marear

  1. jajajajajaja

    ¿Sacando mis intimidades? Ains!! XDD

    Entiendo perfectamente lo de ser directo en tus intenciones, lo que realmente me jode es el doble rasero, si un chico me suelta la frase de mis braguitas, nos reimos decimos que vaya caradura, y a lo mejor se lleva una espantada por parte de alguna…pero si ahora soy yo la que digo que si eso que marca es todo suyo…bueno, a mis amigas les daría vueltas la cabeza, mi hermano me echaría la mirada fulminante y me ganaría una famita de aupa…¡vamos una mierda muy gorda!, porque a mi también me gusta expresarme así sin que tenga que ponerme el cartelito, porque puedo ser eso en un momento y al siguiente estar escribiendo una carta de mi puño y letra y perfumándola, ¡como buena romántica que soy!

    He dicho! jajajajaja

    Chu!!

    • Nononooo… Aquí de intimidades poco, solamente una buena idea que me diste. 😛

      Y sobre lo que dices, qué te voy a contar que no sepas ya. Quiero conectar de verdad y sin tapujos, y por eso siempre he sido anti dobles raseros. Todos tenemos nuestro lado de dirty fuckers y también nos encanta tener detalles (y que otros los tengan con nosotros)… Pienso yo, vaya. Aquí se suele decir mucho eso de criemos fama y echémonos a dormir, pero bueh, el que ahora escribe piensa que una persona que de verdad te acepta y aprecia se para a mirar más allá. Y a quien no, pues que la fama lo espante. xD

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