Una historia original del día 5 de mayo de 2014, que sin embargo he estado reservando durante un tiempo, para daros más a conocer sobre mi amigo Steve Mayeda. Disfrutadla.

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Vivir la vida a través de tus creencias construye unos cimientos que pueden sostenerlo todo. Los días buenos, lo malos, y los que caen en medio, pueden acomodarse a gusto en la base de un hombre o una mujer que vive según lo que cree.

Yo era un niño rabioso.  

Hará como 10 años, vivía en Fort Worth, TX. Antes del pick up, antes de las mujeres, vivía una vida basada en creencias, ideales y rebelión; filtrada por un velo de disonancia y confusión. 

Vivía en un squat (una casa okupa donde los chavales punks viven). Había 12 o 15 de nosotros que salíamos y entrábamos de allí. Algunas personas se colaban en trenes, otras viajaban pinchando música y otras hacían dedo; otras robaban en tiendas para ir tirando. Creíamos en la expresión, en el arte, en los ideales y en el poder de ser uno mismo.   

Recuerdo que algunos de mis colegas del squat se reformaron un poco y montaron un restaurante basado en sus creencias. Eran Veganos, y en vez de cometer actos vandálicos contra cualquier lugar de comidas cárnicas escogieron la opción de abrir un restaurante Vegano en Fort Worth. Fort Worth tiene el apodo de “Cow Town” (pueblo vacuno) por una razón. Es una ciudad de borregos y comen un montón de carne. ¿Por qué iba a querer nadie apoyar a una panda de críos hippies desastrados que empezaban un restaurante? A lo largo de los años el restaurante creció mucho en popularidad. Tenían una regla: no hablar de ninguna creencia a los clientes. Todas las creencias eran aceptables y no se faltaba al respeto a nadie, y eso era más importante que su creencia particular. [t]La solución no venía de juzgar, sino de expresar[/t]. Al cabo del tiempo ese restaurante se ha convertido en uno de los mejores restaurantes veganos de todos los Estados Unidos.   

Yo mismo y otros de los chavales del squat fuimos en otra dirección. Yo iba metiéndome cada vez más en una vida de angustia pseudo-justificada.    

Acabé por darme contra un muro. La miseria era una constante y un idioma que usaba mucho más que cualquier ideal, autoexpresión o cualquier otra cosa en la que creíamos al principio en ese squat. Todo lo que expresaba era mi propia confusión interior y mi rabia contra otros. Usaba los ideales de la “causa” para expresar mi propia mierda. Y decidí empezar el largo proceso de “limpiarme” y mejorar mi conducta.    

 

Hace como 10 años o así desde que estábamos en ese squat, entrando y saliendo a nuestra bola.   

Hoy entré en Spiral Diner – el Restaurante que mis otros amigos empezaron. Pude ver a mis amigas Lindsey & Britt, que dirigen ahora el cotarro, y me encontré con Frank, otro viejo amigo. Frank y yo pasamos muchas noches borrachos gritándole al mundo, solamente porque podíamos. No le había visto en años. No podía creerse que yo fuese realmente un ‘Gurú Internacional de las Citas’. Lindsey dijo, ‘Y es uno de esos tíos que no es un capullo por este tema… A no ser que eso sea parte de tu gran mentira…

 

Lo más impresionante fue pasar el rato con todos estos viejos amigos y que todos estábamos felices allí. Todos tuvimos una manera distinta de expresarnos a nosotros mismos y de vivir nuestras creencias. Todos empezamos en ese hoyo de mierda jurando que viviríamos con nuestras creencias por bandera. Y aunque para mí hubo mierda para rato entre medias, he terminado fundando una pedazo de compañía que enseña a la gente una manera genial de vivir la vida. Siempre admiré a Lindsey & Britt, porque fueron las primeras en lograrlo. Pude verlas vivir su sueño. Cuando no tienes ninguna esperanza propia, está bien verla en alguien con quien puedes identificarte. 

 

De aquel grupito de 12-15 personas, unas cuantas han muerto y otras tantas están atascada en un ciclo de confusión. Se han quedado en la autopista perdida, como diría Hank Williams. Yo estaba allí, claramente.

Pero lo más triste de todo, es que vivir una vida en la que creas y expresar aquello en lo que crees es una cosa muy sencilla de hacer. Y a pesar de ello, me asustaba hacerlo. Estaba más dispuesto a torturarme que a mirarme a mí mismo.

 

Hay verdadero poder en la expresión auténtica. Y muchos lo pasamos por alto.   

 

Hoy deberías preguntarte, como yo mismo he estado haciendo en mi regreso desde Fort Worth…

¿En qué creo? ¿Es la base de lo que soy?

No importa lo que ocurra, tienes tus días buenos y tus días malos. Pero al final, ¿tú eres tú? ¿Eres aquello en lo que crees? 

En serio… Párate a preguntarte estas cuestiones. Mis respuestas a ellas son la mayor indicación sobre cómo termina mi vida.  

Viví dentro de mi miedo durante muchos años. Le puse muchos kilómetros a mi cuerpo, a mi mente y a la gente a mi alrededor. Por eso las raíces de TSL se basan tanto en Ser Quien Has Nacido Para Ser. Eso empieza con tu expresión, ¡eso empieza con tu deseo!

 

Pero hoy, mi respuesta a la pregunta ‘¿VIVO aquello en lo que creo?’ está clara.

¡Mi respuesta es sí!

 

 

Sé Social 

Sé Sexual 

Vive la Vida 


Steve

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